mujeres gitanas

  • "Lágrimas de acero", historias de la mujer gitana

    Una obra de teatro, acompañada de música y baile, recoge testimonios de la persecución sufrida por la etnia en Aragón.

     

    Una de las escenas de la obra, donde las actrices comparten historias de su tradición oral.Toni Galán

     

           "Os voy a contar la historia de mi abuela. La del día en que, viendo que no tenía para dar de comer a su familia, cogió lo poco que tenía, unas agujas e hilos, y se fue a cambiarlos por comida...". Así empieza su testimonio María José Jiménez Jiménez en el montaje teatral ‘Lágrimas de acero’, un homenaje a la mujer gitana que hoy se presenta, a las 18.30, en el Centro Cívico del Barrio Oliver, en Zaragoza."Dejó a los niños en un corral y entró al pueblo, pero la vio la Guardia Civil y se la llevaron para el cuartel. Y le pegaron una paliza tan grande... Le cortaron el pelo también, y ya sabéis lo que significaba entonces y ahora el pelo para la mujer gitana. A las doce de la noche la sacaron, y sangrando y andando como pudo, se fue para el corral. Y se encontró con que sus hijos se habían ido. Hasta el pueblo siguiente tuvo que andar, sangrando, y al final los halló en una paridera. Sacando sangre, sin pelo, con dolor en el alma".

    Producida por la Asociación de Promoción Gitana de Zaragoza, ‘Lágrimas de acero’ es un testimonio desgarrado, un cuento real, acompañado de música y baile, sobre el sufrimiento de la mujer gitana. Se estrena coincidiendo con el 12 de enero, día de la Cultura Gitana, en el que se celebra la entrada de los primeros nómadas de esta etnia, en 1425, por la frontera aragonesa. Forma parte del convenio de la asociación con el Ayuntamiento de Zaragoza para la difusión y promoción de esta cultura.

    Entre el canto y la narración

    Desde que Felipe II iniciara redadas para capturar a gitanos varones y obligarlos a empuñar los remos en la Armada en 1571, el hombre de esta etnia tuvo que esconderse en el monte para huir de la cárcel. La persecución siguió con las redadas de Fernando VI en 1749, o de Fernando VII, a principios del siglo XIX, quien asimila a los gitanos a la delincuencia y les prohíbe ejercer la mayoría de oficios.Participan en la obra, además de mujeres gitanas que narran sus recuerdos, músicos como el compositor y cantaor Eugenio Tejero ‘Confu’, acompañado de Juan Daniel Tejero, Pedro Hernández Tejero, Juan Díaz o Jesús Bautista y el bailaor Salvador Gabarre. Según Eva M.ª Jiménez Gabarre,"hay que pensar que no somos actrices, pero esta es nuestra lucha y nuestra historia. Y no vamos a parar hasta que la mujer gitana sea capaz por ella misma de liderar su propia vida. La versión con la que se queda la gente sobre la figura de la mujer gitana es errónea y esta obra ayudará a romper esos prejuicios. Y_recordar a todas esas mujeres, que tanto han trabajado por su familia, que tanto han llorado, porque gracias a ellas estamos ahora aquí, hablando".

    Durante el franquismo, la industrialización dejó a muchos gitanos fuera del sistema productivo y en esa época se sucedieron muchos de los abusos que se cuentan en la obra. Solo la Constitución de 1978 les dio, al fin, estatus de ciudadano, tras más de cuatro siglos en España."La mujer gitana iba en busca de comida porque el hombre no podía: estaba escondido en el monte, y sufría todo tipo de agresiones", recuerda Antonia Moreno Marín, otra de las actrices."Por primera vez tenemos ese privilegio de ser nuestra propia voz. De contar todas esas cosas que la gente desconoce y por lo que hay tanta incomprensión hacia el pueblo gitano".

    Fuente: HERALDO                       

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  • Carla Santiago, primera senadora gitana

    Es el momento de las mujeres y es el momento de las mujeres gitanas

    Madrid-24 de junio de 2019

    La mediadora social y representante del pueblo gitano Carla Santiago fue una de las grandes novedades en la lista de Ignacio Aguado (Ciudadanos) para la Asamblea de Madrid, pero ahora derriba otra barrera: será la primera senadora gitana en la historia de la democracia española. Elegida por designación autonómica por, asegura que asume el reto "sin miedo", y atiende a 20minutos para revelar sus sensaciones de recién llegada a la política.

    ¿Cómo le suena eso de ser la primera senadora gitana?

    La verdad es que viviéndolo dentro del colectivo es una gran ilusión y también un gran reto y una gran responsabilidad. Lo asumo con mucho compromiso. Esto va a repercutir no solo en mi colectivo, sino también otros colectivos que son de los más vulnerables. Efectivamente se marca un antes y un después.

    Sara Giménez en el Congreso, ahora usted...¿es una manera de dejar atrás ciertos estigmas respecto al pueblo gitano?

    Por supuesto. El pueblo gitano, realmente, carece de referentes. Cuando se aprueba la Constitución aparece Juan de Dios Ramírez Heredia -exeurodiputado del PSOE, entre otros cargos-, que ya fue un referente tanto a nivel político como a nivel social. Pero hay otro condición, y es que las mujeres gitanas somos las invisibles de los invisibles y el que aparezcan no una, sino dos mujeres en las Cámaras es un espejo donde mirarse no solo para las mujeres gitanas, también para el resto de la sociedad. Vamos a dar una imagen diferente al prejuicio y a mostrar lo que realmente somos.

    ¿No da cierto vértigo?

    Hay que matizar en qué sentido. Evidentemente es un reto nuevo con muchas responsabilidad, pero creo que la trayectoria profesional que tenemos (incluye a Sara Giménez) muestra que esto solo es un paso más en el liderazgo. El emponderamiento de las mujeres tiene que ir acompañado de liderazgo y de toma de decisión. Asumimos el reto, pero también es una gran ilusión. Es el momento de las mujeres y es el momento de las mujeres gitanas.

    ¿Qué cree que debe aprender todavía la sociedad?

    A nivel social hay que entender que ya el azar de nacimiento te coloca en una posición de desventaja. No nos paramos a pensar en ello. El pueblo tiene un estátus social bajo y subirse a la igualdad de oportunidades es complicado. Hay que normalizar que somos una cultura con mucho peso en España y en Madrid, que hemos compartido nuestros valores con los vecinos de nuestros barrios. Hemos aportado mucho a la cultura y a la sociedad, y ese reconocimiento no se pone en valor. Con estos pasos en política se va a conseguir.
     

    Fuente: 20 minutos

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